Cristo habla enérgicamente, contándonos que el mundo está lleno de oscuridad y degradación, que a los niños les está siendo robada su inocencia a través de los medios de entretenimiento y están siendo presas de predadores sexuales.
Nos dice que hemos sido insensibilizados por el entretenimiento que alimenta la oscuridad. Dice que nos hemos acostumbrado tanto a la oscuridad que ya no la reconocemos.
Nos implora que nos elevemos para salvaguardar la inocencia de nuestros niños y para buscar la Luz.
